La ventana arroja un paisaje gris y lluvioso mientras la radio me ofrece música no del todo desconocida pero que no acostumbra a llegar a mis oídos con frecuencia; ¿Qué mejor momento que este para ponerse a escribir?
Me enfrento a la hoja en blanco esperando que las palabras comiencen a surgir. Hace falta inspiración busco a mí alrededor y… NADA. De repente mi móvil comienza a vibrar, será ese mi tema, no la vibración no, el contenido de ese mensaje. Uno de los tópicos clásicos de los escritores, el tema obligatorio de la gran mayoría de las películas, el motor de todo ser humano; El amor.
Hay veces que lo logro visualizar, pero no bajo la típica forma clásica del corazón, sino que me lo imagino como el escritorio de un abogado que está lleno de expedientes que relatan distintos casos, algunos ya son casos cerrados y olvidados; otros cerrados pero que por “x” motivo sigue recordándose con cierto afecto; otro caso inconcluso cuyo cierre fue postergado para un futuro no tan lejano; el caso actual que ocupa la gran parte de tus pensamientos y das todo de vos para que salga bien; y por último a diario se te presentan casos nuevos que evadís por estar ocupado en este momento pero algunos logran captar tu interés para otro momento. Así es mi materialización del amor. Y si esto fuera cierto, y yo fuera el abogado, hoy por hoy estaría trabajando de lleno en el caso más importante de mi vida, en el cual ocupo mi mente todo el tiempo y daría todo de mi incluso cambiaria todo lo necesario con tal de no perderlo.
Dejando de lado lo metafórico explico que siento estar enamorándome y poco importa que la gente hable o nos juzgue por amar en poco tiempo, la persona que necesita tiempo para amar es porque no ha encontrado el amor; sentimiento que entra al instante con la fuerza de un toro al entrar a su plaza, fuerza con la que los gladiadores ingresaban al coliseo, en la antigua roma, a pelear por nada más y nada menos que su vida. El amor es como una bomba que sin previo aviso estalla en el fondo de tu ser, como el sol que irradia energía y calor en la Tierra, el amor se apodera de cada milímetro de tu ser provocando que cuando estás con esa persona tus manos tiemblen y transpiren, que en tu rostro no haya más que sonrisas, que incluso tus ojos reflejen al amor. Y es en el momento que él no está con vos cuando lo necesitas cual si él fuese la droga más potente y tu su principal adicto, el amor te transforma en una persona estrictamente dependiente; te enloquece al punto de querer cruzar grandes distancias con tal de estar con él tan solo un rato, de sentir felicidad solo por verlo pasar sin cruzar palabras ni saludos, de estar dispuesto a cambiar cada rincón de tu ser con tal de que él sea parte de tu vida para siempre pues descubriste que antes de estar con él no sabías lo que era la felicidad. Y si es cierto que nuevas personas, o las mismas de siempre, desean vernos lejos esperando para entrar en mi vida o en la tuya, pero ahora mi vida, cada milímetro de toda su extensión, está ocupada por vos, mi corazón no considera otra opción que no seas vos y de verdad me encantaría que todo sea así por siempre, más allá de que hay miles de factores en contra siento que podremos, sé que podemos contra todo, porque te amo y no me importa nada más, así te conozca hace 3 días, 7 meses o 9 años te amo y cada vez que lo digo lo siento más y más fuerte en mi interior, porque tan solo verte alcanza para esbozar la más sincera de mis sonrisas. Necesito que seas mío por siempre, aunque en este caso siempre me parece poco comparado a lo mucho que quiero vivir con vos. Y basta con sentirte un poco distante para que mi día se vuelva gris, como la noche que hoy veo en mi ventana, tenerte lejos lo puedo soportar pero sentirte lejos hace que mi alma se derrumbe y mis ojos no quieran más que llorar. Hace exactamente 32 días que no haces más que iluminar mis días, ocupar mi mente, llenar mi corazón y hacerme imaginar una vida junto a vos. Quizás hoy no fue la mejor madrugada para mí, pero estoy dispuesto a escucharte y cambiar todo lo que te moleste de mí con tal de que te quedes conmigo para siempre.