jueves, 3 de noviembre de 2011

A falta de un terapeuta, me psicoanalizo en Blogspot.

 Bueno, dicen que escribir es una manera de exteriorizar todo los sentimientos y si estás un poco contaminado internamente podrías, escribiendo, limpiarte por dentro y sentirte un poco mejor. Es por eso que estoy de nuevo en este blog. Por lo de siempre, la misma historia. Suelo vender una imagen, que sonríe todo el tiempo, aunque muchas veces mi corazón quisiera sacar la máscara y permitirse una lagrima. En la sesión catártica escrita del día de hoy contaré problemas, o mejor dicho situaciones comunes que en este momento invaden mi mente y cuando digo en este momento me refiero a ESTE PRECISO MOMENTO pues el día de mañana podrían no atormentarme más.
Lo primero es la soledad. Hace muy pocos días hable del tema con mi mejor amigo y casi hermano Toni y me reía al respecto, pero ok, tengo que asumirlo. MUCHAS VECES ME SIENTO SOLO. El y Tefa son mis grandes compañías pero esta solo se realiza en los fines de semana porque nuestros horarios son imposibles de hacerlos coexistir. Por suerte, entre semana tengo a Nati y Ana que son quienes me rescatan del aburrimiento de la rutina y me escuchan siempre que lo necesito. Aún así no es lo mismo. Sí, tengo mi familia (que es la mejor familia que podría haber pedido pues siempre se preocupan por mi y desde siempre se mataron para que yo tenga todo lo que necesito y son mi ejemplo a seguir si en alguna de esas vueltas de la vida llego a terminar con alguien que solo dependa de mi y comparta mi sangre) pero aun así no es lo mismo. También tengo un montoooon de conocidos que me acompañan y divierten todos los días de mi vida, y sigue sin ser lo mismo. Me falta algo, mejor dicho alguien. Alguien que me enloquezca y me haga pasar cada segundo de mi vida deseando estar a su lado. Alguien que sea pura ternura conmigo y le importe algo más de mí que tan solo un acto sexual. Alguien a quien extrañar, a quien mandar un sms cuando quiero recordarle que le quiero. Alguien que se preocupe por mí, siga mi vida de cerca, mis horarios, sentimientos y necesidades. En fin alguien que me acompañe...una pareja. 
El segundo tema que me ha estado taladrando la cabeza durante estos días son los niños. Todo comenzó el día de Halloween, día en el cual los niños se disfrazan y salen por las calles a buscar caramelos. Yo iba caminando por la calle y me quedé contemplando con muchísima atención la imagen de un grupo de niños, supongo que todos hermanos entre ellos, el más grande con túnica escolar acompañándolos a los otros dos pequeñitos que usaban máscaras fingiendo ser monstruos aterradores. Iban golpeando puertas al grito de “Dulce o tlavesula” esa imagen me causó mucha ternura. Y a pesar de que siempre estuvo presente en mí la idea latente de dejar en el mundo a una persona que tenga mis genes, alguien a quien cuidar y proteger de forma especial. Alguien a quien pueda brindarle ese amor especial que ninguna otra persona puede darle. Al principio, no lo niego la idea comenzó como la necesidad de darle a mi madre algo por lo cual pueda estar orgullosa, ya que soy el único hijo y ser abuela en un futuro sería algo que le encantaría de veras.  Pero luego analizando la idea, jugando con mis ahijados, o contemplando pequeños por las calles ya  sea de Uruguay o cualquier otro lugar, hizo que la idea de que alguien pudiera ver en mi a su PADRE me cayera de manera mucho más simpática. Cuando fui a Disney y veía todos los pequeños disfrazados de su personaje favorito, junto a sus padres, con expresiones que irradiaban una felicidad que pocas veces vi en otras personas. Sentí la necesidad de algún día ser ese padre que permitió que esté en ese niño esa expresión tan radiante y llena de luz. La necesidad de un día oír salir de los labios de un pequeño o pequeña o porque no ambos la palabra papá y que sea a mí a quien se refiera. Creo que sería un buen padre porque tengo la experiencia del mío propio y sé que no cometería jamás los errores que el cometió. Porque querría ser la persona más presente en su vida, porque daría todo de mí para que ellos tuvieran siempre todo y en su cara no hubiera más que caras llenas de felicidad. Obviamente que se que este no es el momento adecuado para llevar a cabo este sueño, que aun no he madurado lo suficiente, que aun no he encontrado mi lugar en el mundo. Lo más importante que aún no estoy preparado para darle a ese pequeño o pequeña la vida que quisiera que tenga. No sé qué será de mi vida de aquí en adelante pero solo sé que el día que pueda ver a uno de mis espermatozoides llegando a ser un hombre o una mujer cuyos valores, fuerza y logros sean respetables voy a estar en condiciones de dejar este mundo en el mayor estado de felicidad posible listo para lo que sea que viene después.









Sé que generalmente mis entradas del blog tienen una conclusión o un final contundente. No es el caso.



No hay comentarios:

Publicar un comentario